No hay algo que emocione más que planear un regalo, y esta fue la ocasión para pensar en algo para O., aunque no había mucho presupuesto; enseguida me fui a la cocina, sabiendo de las compras de fin de semana con las que contaba, a preparar unos poderosos bagels de salmón ponerlos en la canastita de madera y llevarle un picnic dentro de casa a O. y así disfrutarlo sentados en la alfombra viendo una buena película ¿qué más se puede pedir?. Cursi o no, sí! fue para el festejo del pasado 14 de febrero... como siempre buscando pretextos para comer rico.Y así fue la fiesta, con trocitos de queso brie, jamón serrano, bagels de salmón y vino; y como mesa una guitarra con la cual después tratamos de cantar, sin mucho éxito pero eso sí terminamos bien cenados.
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